viejas por brujas, torturaron para purificar
el cuerpo, lograron confesiones impúdicas y falsas, para condenar y justificar
su papel. Han manoseado el concepto de amor, humildad y fraternidad. Y ahora
resulta que no sabían, no podían imaginar que tirarse niños era malo,
inconcebible y aborrecible. Hablar de los derechos humanos, de la ley natural,
del amor de dios era su credo. Inmiscuirse en todos los temas desde el
matrimonio, la sexualidad o el aborto. Nunca restarse ni por error a emitir un
juicio o un mandato cuando de otros se trata, pero no decir nada cuando se
trato de ellos mismos. No!! para qué!!! es mejor hacer traslados, hacerse los
tontos, hacerse cómplices de actos no sólo inmorales sino aborrecibles. Su
culpabilidad y responsabilidad es aún mayor, tanto más, que quieren hacerse
pasar por ovejas, cuando son lobos. Una peste. Resulta que ahora la
responsabilidad es individual y no institucional. Hay que salvar a la vieja
puta, en la que se ha convertido la santa iglesia. Quemarlos en la hoguera
sería poco. Ojala ardan en el infierno por la eternidad.
Desde pequeña siempre me dijeron que no tuviera miedo a las brujas..pues eran personas sabias y por eso les temían... en cambio se les quiso dar una imágen de terror en los cuentos infantiles..pero todos crecemos y comprobamos por nosotros mismos la realidad..los brujos eran otros...
Saludos.