al igual que Cartago, debe ser destruida, y en
su lugar, echar sal. Que no quede recuerdo de ese gran error, que es la iglesia
católica, en particular, y todas las demás iglesias, en general. Me declararía
de derecha, si es que este gobierno suspende a la iglesia, y la manda fuera de
nuestras fronteras. Que todos los curas y sus apóstoles, partan directamente a
su país, a ese hermoso y plácido lugar, llamado vaticano.

Interesante propuesta, como para hacer un ejercicio de escritura, en el taller, siguiendo a Saramago en su Ensayo sobre la ceguera (un mundo donde todos son ciegos):
Imagine que ya no hay iglesias (¿siente miedo? Relájese, amigo...).
Imagine que en su lugar ahora hay sal (alguien dijo que había que echar sal, supongo que para purificar y resimbolizar...quién lo habrá hecho..).
Imagine que en esos sitios hay nuevos edificios, o verdores que han ido brotando (después de limpiar la sal, por supuesto).
Imagine que todos los curas y apóstoles y misioneros -sí, los que cuidan a los leprosos, sidosos, enfermos terminales y terremoteados del mundo- (por supuesto que las monjas también) han aceptado volver a casa, al Vaticano.
Escriba cómo sería...
Me pregunto cómo leen tu propuesta las personas que no gozan tanto del humor como del simple chiste.
Está claro que la burguesía se rie y aplaude cínicamente hasta cuando le tiran escupos y ofensas desde el escenario, si quien lo hace goza de cierto prestigio...Lo hemos visto!
Pero me pregunto cómo leerían tu propuesta las personas más simples y pobres, las que viven la religión lejos de las convenciones de los barrios altos del mundo.
Me pregunto cómo leerán tu propuesta los amigos bloggeros.
Ojalá se atrevan a salir de su silencio voyerista habitual y comenten, escriban, imaginando cómo sería aquello que propones.
Gracias!
Sería un momento glorioso, por decir lo menos. Puede ser que uno o algunos, lo añoren con tristeza, más eso pasaría luego. Lo inaceptable de los favores prestados por la iglesia, es que no son gratuitos, entonces es un favor con ciertos niveles crecientes de obligación y condicionamientos, centrados en la oración, la predica y la evangelización. Esto podría pasar eventualmente y no ser negativo, alguien podría decir que es correcto, esperable, deseable o lógico. Pero llegamos a un segundo aspecto, no menor, que la predica lleva, comenta y asegura. Que dios esto, que dios dio su vida, que por amor, que el pecado, que la confesión, que la separación última de un consolador encuentro con él, en fin, no es gratuito. Y esto conduce inexorablemente a la ignorancia, a la dependencia, al miedo. Sin mencionar el hecho, que al darte este favor, se entrometen en todos los aspectos, y cargan ciertos aspectos, con una carga indecible, la sexualidad, las relaciones entre las personas, o las propias decisiones, ante un ente externo que se apropia de ese espacio que le corresponde al individuo, a su grupo, comunidad, etc. No, no es gratuito y no quiero esa clase de favores.
Creo que no les interesan estas cosas... estos son temas obviados, marginados, incluidos en la diversidad, que no es más que individualidad que ejercita su propia y alocada expresión. Mucho dialogo no hay, sólo veo expresiones, propias o ajenas, que no comprometen, que no exigen, para bien o para mal, nada. Puede ser que no exista opinión, en torno de estos temas, tal vez son irrelevantes, sólo se avizoran, pero no discuten, cuando un catalizador los vuelve a la palestra, para nuevamente expresar lo que se siente, lo que te agobia, lo que te hace explotar.
y se buscan temas últimos, irreducibles, como los niños, para enfrentarlos, más sólo como última instancia, como la mayor de las vejaciones, de lo insoportable, denunciable y execrable que existe en este mundo, más es intocable antes, no es analizable, criticable, esta fuera de toda órbita humana, y por tanto, de su esfera más política.
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lacedemonios