viejas por brujas, torturaron para purificar el cuerpo, lograron confesiones impúdicas y falsas, para condenar y justificar su papel. Han manoseado el concepto de amor, humildad y fraternidad. Y ahora resulta que no sabían, no podían imaginar que tirarse niños era malo, inconcebible y aborrecible. Hablar de los derechos humanos, de la ley natural, del amor de dios era su credo. Inmiscuirse en todos los temas desde el matrimonio, la sexualidad o el aborto. Nunca restarse ni por error a emitir un juicio o un mandato cuando de otros se trata, pero no decir nada cuando se trato de ellos
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